Disciplina:

Doctrina, institución de una persona, especialmente en lo moral. Arte, facultad o ciencia. Observancia de las leyes y ordenamientos de una profesión o instituto. El diccionario sigue con las acepciones sin que lo que agrega sirva para mucho de lo que deseamos saber sobre el tema nuestro, LA CONTABILIDAD.

Si tomamos al pie de la letra lo que antecede no cabe ninguna duda que para aprender contabilidad recibimos una instrucción personal aunque no nos llegue demasiado a lo moral.

No hacemos arte y sí algo de ciencia porque estudiamos la aplicación de normas y principios generalmente aceptados que nos señalan la conducta a seguir en cada paso contable que realizamos a fin de que los estado contables sean lo más equitativos posible y no como más convenga a cada cual, en cada momento o para cada caso.

Observamos por lo menos las leyes elementales de la contabilidad y de la partida doble: todo lo que entra es igual a lo que sale; no hay deudor sin acreedor; las pérdidas se debitan y las ganancias se acreditan; los activos son los bienes y derechos que tiene el ente sobre cada uno de ellos y las deudas son los derechos de los terceros que gravan a los activos.

Hay ordenamientos en cada una de las operaciones y lo hay para la confección de los estados contables al existir formas de presentarlos y exponerlos de una manera predeterminada y homogénea sin anarquismo ni aviesas intenciones.

Hay sin duda alguna una profesión reconocida y admitida por ser quienes la ejercen egresados de universidades y estar dotados de los conocimientos adecuados y necesarios que le otorgan la autoridad de profesionales.

También podemos hablar de instituto por cuanto la vigilancia de la profesión está a cargo de los consejos profesionales, entidades paraestatales en las que el Estado delega las funciones y facultades de vigilancia y control del ejercicio profesional para que todos y cada uno de los profesionales esté sujeto a normas y reglas establecidas las que quedan obligados, si quieren ejercer la profesión, en forma liberal e independiente.

A mi entender, los que eligieron este término no fueron por peor camino que los demás, los otros vocablos resultan más vulnerables para aseverar o establecer el carácter de ciencia, en cambio, éste es el que hasta ahora tiene menos posibilidades de éxito; todos los caminos llevan a establecer y reconocer que la contabilidad tiene leyes, que tiene ordenamientos, que es profesión, que está reglada y controlada. Por ello, sería necesario que se aclarara un poco más el camino a seguir y la meta a la que se desea llegar. Por ahora, para mi no se ha llegado sino a discusiones e ideas que no cristalizan mucho y son cierzos húmedos que impiden ver la claridad del más allá.